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CINCO
GRANDES DEL FLAMENCO
PREMIADOS POR LA CÁTEDRA
El pasado día 31 de octubre de
2003 la Cátedra de Flamencología de Jerez
reconoció los méritos artísticos
y profesionales de cinco de las más importantes
figuras del Arte Flamenco actual, haciendoles entrega
de sus “Conchas” Premios Nacionales, en
el transcurso de un solemne acto que tuvo por marco
la centenaria bodega “Los Apóstoles”,
de la firma González Byass-Tio Pepe, patrocinadora
de dichos galardones.
Los trofeos entregados a estas cinco grandes figuras,
reciben el nombre de “Conchas”, en recuerdo
de la bodega así llamada de González Byass,
donde se entregaron por primera vez, en 1997, y sobre
todo, porque así se llamaba una extraordinaria
y bella mujer gitana que sirvió de modelo para
dichos trofeos, realizados en bronce, los cuales representan
a una mujer, en actitud de baile, junto a una guitarra.
Estos cinco grandes artistas flamencos que recibieron
el Premio Nacional de Flamenco de la Cátedra,
consistente en la “Concha” de bronce y un
diploma, son los siguientes:
CHANO
LOBATO.- PREMIO DE HONOR A LA MAESTRÍA FLAMENCA
CHANO LOBATO. Veterano cantaor gaditano,
nacido en 1927, cuyo nombre verdadero es Juan Ramírez
Sarabia. Sus comienzos, como cantaor de reunión,
fueron junto al maestro Aurelio de Cádiz y Antonio
el Herrero. Empezó a cantar atrás, en
el ballet de Alejandro Vega, especializándose
en el cante para bailar, durante muchos años,
en tablaos y para la gran bailaora Manuela Vargas, con
la que salió al extranjero. Recorrería
los cinco continentes, con el ballet de “Antonio”
y, posteriormente, se convierte en el cantaor favorito
de la gran Matilde Coral; empezando a cantar delante,
en peñas y festivales, convirtiéndose
en una máxima figura. Entre otros muchos galardones,
está en posesión del premio por alegrías
de su tierra, de 1953; del premio “Enrique el
Mellizo” de Córdoba, en 1974 y del “Compás
del Cante”, de Sevilla, en 1986. Recibiendo la
Medalla de Plata de la Comunidad Andaluza, en 1996
De él ha dicho el crítico y flamencólogo,
miembro co- fundador de la Cátedra, Manuel Ríos
Ruiz, que está considerado por los aficionados
como “rey del compás y un consumado maestro”...
Y añade Ríos:
“El cante de Chano Lobato, todo ritmo y sentimiento,
contiene toda la gracia y el garbo de la salada claridad
gaditana a la par que una jondura ingénita y
verídica, consustancial, que estremece y nos
alborota los adentros”.
La Cátedra premia, ahora, todo eso, y toda una
vida muy singular, vivida siempre “en flamenco”
por el gran maestro Chano Lobato, que se puede decir
que es “el cante de Cádiz, en persona”.
Antes que él, otros cantaores que obtuvieron
este Premio de Honor a la Maestría – que
también se concede a grandes maestros del baile
y de la guitarra – fueron Antonio Piñana
(1968), Tía Anica la Piriñaca (1972),
Pericón de Cádiz (1974), Agujeta el Viejo
(1975), Antonio Mairena (1979), Juan Varea (1983), Enrique
Orozco (1986), Fosforito (1997) y Chocolate (1999).
CARMEN
LINARES.- PREMIO NACIONAL DE CANTE
.
CARMEN LINARES es el nombre artístico de Carmen
Pacheco Rodríguez, nacida en Linares (Jaén),
en 1951, iniciándose en el cante, desde muy pequeña,
en reuniones íntimas, por lo que posee una larga
trayectoria profesional, ya que desde los 14 años
reside en Madrid, donde empieza a frecuentar las peñas
flamencas y pasa a actuar en Francia, en un elenco dirigido
por el guitarrista Manolo el Sevillano y en otro del
cantaor Fosforito, grabando su primer disco, acompañada
a la guitarra por Juan Habichuela, en 1971.
Actuaciones en Italia y Estados Unidos, empezando a
cantar en los festivales flamencos andaluces. En 1972,
debuta en el tablao madrileño “Torres Bermeja”,
junto a La Perla de Cádiz, Camarón de
la Isla, El Güito, Paco Cepero, Trini España
y José Mercé, entre otros. En 1974 actúa
en Japón, junto a Matilde Coral y Chaquetón
y, a su vuelta, se incorpora al elenco del tablao madrileño
“Café de Chinitas”, donde permanece
dos años, junto a Enrique Morente, Carmen Mora
y otros.
En 1980, empieza una carrera ascendente, ofreciendo
siete recitales consecutivos en un teatro de París
y, un año después, estrena como primera
figura, en el Teatro de la Comedia, de Madrid, “Las
arrecogías del Beaterio de Santa María
Egipcíaca” con música de Enrique
Morente. En 1983 representa a España en el Primer
Encuentro de Música Femenina Mediterránea,
celebrado en Córcega., y junto a Rosa Durán,
Rafael Romero, Chaquetón y Perico el del Lunar,
interpreta en el Teatro Reina Victoria, de Madrid, “La
Historia de los Tarantos”, de Alfredo Mañas.
En 1984, alterna con José Menese, en la Bienal
de Sevilla. En 1985, canta en el Festival de Europalia,
en Bélgica, junto a Naranjito de Triana y Chano
Lobato, actuando en numerosos festivales españoles
y en la II Cumbre Flamenca de Madrid; donde un año
después, obtiene un gran éxito cantando
en el Festival Flamenco de San Isidro, junto a Fosforito
y Camarón.
En 1987 recorre España, Italia y Francia, con
el espectáculo “Diquela de la Alambra”
y, así, toda una larga carrera de actuaciones,
dentro y fuera de España, grabando nuevos discos
y cosechando los más importantes éxitos
artísticos, siendo considerada como una cantaora
enciclopédica de amplios registros y voz dulce
y aterciopelada, que solo ha recibido elogios de la
crítica especializada. Premiándola con
el Nacional de Cante, la Cátedra distingue una
apasionada, larga y fructífera carrera artística.
CRISTINA
HOYOS.- PREMIO NACIONAL DE BAILE

CRISTINA HOYOS. Sevillana. Discípula
de Adelita Domingo. Debutó con 12 años
en el espectáculo “Galas Juveniles”
del Teatro San Fernando de Sevilla, y con 15 años
comienza su carrera artística como bailaora,
en el tablao “El Patio Andaluz” de su ciudad
natal. En Madrid se presenta en el tablao “Las
Brujas”, pasando luego a “El Duende”.
Actúa con la Compañía de Manuela
Vargas, en la Feria Mundial de Nueva York; incorporándose
en 1968 al Ballet de Antonio Gades, con quien pronto
forma pareja y recorre los cinco continentes; interpretando
el papel protagonista de “Bodas de Sangre”,
a partir de 1974. Disuelta esta Compañía,
realiza una gira por Japón y distintos países
europeos. En 1978 forma parte del Ballet Nacional, hasta
que de nuevo, en 1980, vuelve a formar pareja con Antonio
Gades, rodando la película “Bodas de Sangre”
y recorriendo, a continuación, Europa y América.
En 1983 interpreta la película “Carmen”
y vuelta a bailar en todos los escenarios del mundo,
siempre cosechando los más grandes éxitos.
Ahora, en solitario, al frente de su propia compañía
y con los mayores elogios de la crítica especializada.
El Premio Nacional de Baile que le acaba de otorgar
la Cátedra de Flamencología de Jerez,
es el justo galardón a toda una intachable carrera
profesional y a una extraordinaria labor artística
de muchos años; casi toda una vida.
MANOLO
FRANCO.- PREMIO NACIONAL DE GUITARRA FLAMENCA

MANOLO FRANCO. Manuel Franco Barón.
Sevilla, 1960. Con 15 años comienza su brillante
carrera artística, tocando para acompañar
el baile y, en 1979, consigue el primer premio de guitarra,
en Radio Sevilla; consagrándose como tocaor al
conseguir el Giraldillo del Toque de la II Bienal de
Arte Flamenco, otorgado por un jurado de grandes artistas,
entre los que figuraban Paco de Lucía, Serranito,
Manolo Sanlúcar y Juan Habichuela; y en competencia
con Pedro Bacán, Tomatito, Riqueni y José
Antonio Rodríguez.
En los años 1985 y 86 ofrece recitales en ciudades
españolas y extranjeras; grabando discos como
solista y acompañante de primeras figuras del
cante; triunfando en la Cumbre Flamenca de Madrid, en
peñas flamencas y en los festivales andaluces,
en los cuales viene actuando, como figura destacada
de la guitarra flamenca. De él ha dicho, entre
otros elogios, el flamencólogo Manuel Ríos
Ruiz: “Una sensibilidad musical y flamenquísima
es lo primero que se denota al escuchar el toque de
Manolo Franco. Después, inmediatamente después,
se percibe una sorprendente maestría y un dominio
completísimo del instrumento y de su técnica.
Y enseguida nos llega, por los giros de su música,
algo todavía más valioso: la personalidad...
El esplendor que hoy goza la guitarra andaluza se refleja
en los toques de Manolo Franco como en un espejo...
La sabiduría de este tocaor, viene de muy lejos”...
Ha hecho muy bien el jurado de la Cátedra en
premiar a este maestro de la sonanta jonda, cuando se
encuentra en el mejor momento de su carrera artística.
MATILDE
CORAL, PREMIO A SU “TRATADO DE LA BATA DE COLA”
No es esta la primera vez
que la gran maestra del baile flamenco, Matilde Coral,
es galardonada por la Cátedra de Flamencología.
Ya, en 1970, recibió el Premio Nacional de Baile,
junto a Rafael el Negro y El Farruco, como integrante
del trío “Los Bolecos” y, en 1979,
a título individual.
Matilde Corrales González “Matilde Coral”,
para el mundo del arte, nació en Sevilla en 1935,
y es hermana de uno de los mejores bailaores de Sevilla
del siglo XX: “El Mimbre”; así como
de otra gran bailaora, Pepa Coral. Discípula
de la célebre Adelita Domingo, actuó en
tablaos, festivales y teatros de toda España,
encabezando compañía propia en 1976 y
abriendo academia a partir de 1981, en la que ejerce,
desde entonces, como profesora titulada que es por el
Conservatorio de Arte Dramático y Danza de Córdoba;
habiéndose ganado como tal un más que
destacado prestigio en el panorama del baile flamenco
actual, en el que está considerada la mejor maestra
de las últimas décadas. Independientemente,
ha dictado numerosos cursos de baile, entre ellos, anualmente,
en el Festival de Jerez.
Aparte de los premios de la Cátedra, que distingue
ahora su libro “Tratado de la Bata de Cola”,
hecho en colaboración con el critico Angel Alvarez
Caballero, el pintor Juan Valdés y su hija Rocío,
Matilde Coral es la única poseedora, hasta el
momento, de la primera Llave de Oro del Baile y ostenta,
entre otros, los premios “Juana la Macarrona”
de Mairena del Alcor; el “Pilar López”
del Concurso Nacional de Córdoba de 1965; así
como el Premio de Honor “La Argentinita”,
también de Córdoba. Todo ello, junto a
su brillante carrera profesional y la magnífica
labor de enseñanza, que viene realizando con
verdadera vocación y entrega, hace que Matilde
Coral, defensora a ultranza de la bata de cola y del
mantón, que ha lucido como nadie, esté
considerada, en estos momentos, como la mejor y más
grande maestra actual del Baile Flamenco.
Fuente: Diccionario Enciclopédico
Ilustrado del Flamenco, de José Blas Vega y Manuel
Ríos Ruiz. Ediciones Cinterco -
Caja de Ahorros de Jerez.
Madrid, 1988
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